La bomba en la boda: la calle Mayor bañada en sangre.

El ramo de flores que convirtió un enlace real en una matanza de Estado.

1 de junio de 2026 Lectura: 9 min

El ramo de flores que convirtió un enlace real en una matanza de Estado.

El 31 de mayo de 1906, Madrid amaneció vestido de fiesta. Banderas, guirnaldas y arcos triunfales adornaban el recorrido entre la iglesia de los Jerónimos y el Palacio Real para celebrar la boda del joven Alfonso XIII, de veinte años, con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, sobrina del rey Eduardo VII. Era mucho más que un enlace sentimental: simbolizaba la alianza de la monarquía española con una de las casas reales más poderosas de Europa en plena Restauración, tras décadas de inestabilidad política, atentados anarquistas y tensiones sociales.

A esa misma hora, en una pensión del cuarto piso del número 88 de la calle Mayor —hoy 84, frente a Casa Ciriaco—, un joven anarquista catalán terminaba de preparar un artefacto destinado a convertir la jornada en tragedia. Se llamaba Mateo Morral Roca, tenía veintiséis años, era hijo de un empresario textil de Sabadell y había viajado desde Barcelona expresamente para matar al rey.

El origen del mito.

Alfonso XIII había sufrido ya otros intentos de atentado antes de su boda. Su figura, asociada a la monarquía restauracionista y a la represión de conflictos sociales, se había convertido en objetivo preferente del anarquismo ibérico, que veía en el regicidio un golpe simbólico contra el sistema. La Madrid de comienzos de siglo conocía bien la violencia política: bombas en el Liceo de Barcelona, magnicidios como el de Cánovas del Castillo y constantes conspiraciones alimentaban una atmósfera de tensión bajo la superficie festiva.

Mateo Morral, formado en ambientes libertarios y vinculado a círculos racionalistas como los que orbitaban en torno a la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia, encarnaba la figura del anarquista culto y decidido a traducir la teoría en acción violenta. Hijo de familia acomodada, rompía el tópico del militante procedente de las capas más miserables; sus motivaciones eran políticas y personales, alimentadas por la idea de que un golpe espectacular podía precipitar la revolución.

La boda real ofrecía un escenario perfecto: cortejo real a cielo abierto, rutas previsibles, multitud en las calles y la atención del mundo puesta en Madrid.

La bomba en el ramo de flores.

Morral se instaló en una pensión clandestina del número 88 de la calle Mayor, justo en el tramo por donde pasaría la carroza de los recién casados en su regreso al Palacio Real. Pagó por adelantado catorce días a la casera y le pidió que decorara el balcón con banderas españolas e inglesas y guirnaldas, él correría con los gastos: necesitaba camuflarse entre el entusiasmo monárquico.

En la mañana del 31 de mayo, mientras en la basílica de San Jerónimo el Real se celebraba la ceremonia nupcial, Morral preparaba su arma: una bomba de tipo Orsini —también llamada “de inversión” o “de cesta”— de fabricación casera, cargada con metralla y diseñada para estallar con el simple impacto. Escondió el artefacto dentro de un gran ramo de flores, un bouquet de rosas pálidas que, visto desde la calle, no despertaría sospechas.

Alrededor de las 13:55–14:00, la comitiva real entró en la calle Mayor. La ciudad hervía: se calcula que unas 400.000 personas abarrotaban las calles para ver pasar la carroza tirada por caballos blancos, con Alfonso y Victoria Eugenia saludando desde el interior. Cuando el cortejo llegó a la altura del número 88, frente a la embajada italiana de entonces, Morral se asomó al balcón y lanzó el ramo hacia el carruaje.

El azar, o la mala puntería, cambiaron la historia. El ramillete chocó con los cables del tranvía que cruzaban la calle, se desvió y cayó unos metros por delante y al lado de la carroza, justo encima de la multitud de escoltas, soldados y curiosos que se agolpaba a ambos lados. La bomba estalló con estrépito, convirtiendo los vítores en gritos.

Las cifras varían según las fuentes: entre 24 y 28 personas murieron en el acto o en los días siguientes, y más de un centenar resultaron heridas. Entre las víctimas se encontraban la marquesa de Tolosa y su hija, que contemplaban el cortejo desde un balcón, varios miembros de la Guardia Real, soldados de escolta y ciudadanos anónimos que solo querían ver a los reyes.

La carroza quedó rodeada de cuerpos y miembros destrozados, y el vestido blanco de Victoria Eugenia se tiñó de sangre ajena, imagen que impactó a la opinión pública europea. Sin embargo, Alfonso XIII y su esposa salieron ilesos, protegidos por la estructura del carruaje, y tras unos instantes de desconcierto reanudaron el trayecto hacia el Palacio Real para evitar un pánico mayor.

La caza de Mateo Morral.

En cuanto se disipó el humo, comenzó la persecución. Morral huyó del edificio por la escalera interior y se perdió en el laberinto de calles del Madrid viejo, mientras la policía desplegaba controles y cateos en pensiones, ateneos libertarios y redacciones sospechosas.

Buscando refugio, acudió al periodista republicano José Nakens, director del diario satírico “El Motín”, quien, según la investigación posterior, lo ocultó brevemente y lo ayudó a abandonar Madrid, intentando al mismo tiempo convencerle de que se entregara. Finalmente, Morral decidió seguir huyendo por su cuenta: tomó un tren y se desplazó hacia Torrejón de Ardoz, al este de la capital.

El 2 de junio fue reconocido en los alrededores del pueblo; un guarda jurado y vecinos armados lo cercaron. La versión oficial, recogida durante décadas por los libros de historia, cuenta que Morral mató de un disparo al guardia que intentaba detenerlo y, acto seguido, se suicidó con su propia pistola Browning antes de caer en manos de las autoridades.

Su cadáver fue llevado a Madrid, se le practicó la autopsia y el sumario 220/1906 certificó la muerte por suicidio. La causa contra posibles cómplices siguió su curso: José Nakens fue condenado a nueve años de prisión por encubrimiento, aunque sería indultado años después.

La investigación olvidada.

Un siglo después, el caso volvió a sacudir la historiografía. En 2015, una investigación dirigida por el periodista y criminólogo Francisco Pérez Abellán, en colaboración con la Universidad Nebrija, revisó el informe de autopsia y realizó nuevos análisis balísticos sobre la descripción de las heridas de Morral.

Las conclusiones cuestionaron frontalmente la versión del suicidio: el orificio de entrada en el pecho y el tipo de daño interno descrito en el sumario no eran compatibles con un disparo a corta distancia con una pistola Browning, sino con un proyectil de arma larga y mayor calibre, disparado desde cierta distancia. Según los investigadores, “las evidencias confirman que las heridas de bala no fueron producidas por la pistola de Mateo Morral, sino por un arma larga”, lo que sugiere que el anarquista fue abatido por quienes lo detenían.

De este modo, la tesis de que Morral fue “suicidado” —es decir, ejecutado extrajudicialmente y presentado como suicida— ha ganado peso en los últimos años, aunque no existe consenso total en la comunidad académica y continúan las interpretaciones enfrentadas.

En paralelo, historiadores y divulgadores han especulado con la posibilidad de que Morral no actuara completamente solo, sino alentado por sectores republicanos radicales o por redes anarquistas internacionales que veían en la muerte del rey una oportunidad para desestabilizar la monarquía. Sin embargo, más allá de contactos ideológicos y apoyos logísticos, no se han encontrado pruebas concluyentes de una gran conspiración.

El legado oculto.

El atentado de la calle Mayor tuvo un impacto profundo en la política y en la psiquis colectiva de la Restauración. Sirvió de excusa para nuevas leyes de excepción, redadas contra anarquistas y republicanos, y reforzó la imagen de un Alfonso XIII “perseguido por la fatalidad”, que sufriría otros intentos de atentado a lo largo de su reinado. La boda del rey quedó para siempre bautizada en la prensa como una “boda de sangre”.

Décadas más tarde, el lugar exacto de la explosión —frente al actual número 84 de la calle Mayor— fue marcado con un monumento a las víctimas del atentado, una placa y un relieve que recuerdan a los 25–28 muertos y más de 100 heridos que dejó aquella bomba disfrazada de ramo de flores. Hoy, quien pasea por la calle Mayor puede leer esos nombres y fechas al pie de la real Casa de la Panadería, sin imaginar tal vez que allí, a las puertas del Palacio Real, la modernidad española conoció uno de sus actos fundacionales de terrorismo político.

Entre los ecos de la carroza y el estruendo de la explosión, el atentado del 31 de mayo de 1906 condensa la tensión entre una monarquía que se exhibe como continuidad histórica y una sociedad atravesada por desigualdades, ideologías extremas y violencia. Un ramo de flores que nunca llegó a los reyes, pero que cambió para siempre la historia de su boda.

Epoca: 31 de mayo de 1906, Restauración borbónica (reinado de Alfonso 13)
Localizacion: Madrid, España: basílica de San Jerónimo el Real (Los Jerónimos), recorrido nupcial hacia el Palacio Real, atentado en la calle Mayor a la altura del antiguo número 88 (actual 84, junto a la embajada italiana de entonces y hoy frente a Casa Ciriaco), municipio de Torrejón de Ardoz como lugar de detención y muerte de Mateo Morral.
Personajes: Alfonso XIII, Victoria Eugenia de Battenberg, Mateo Morral Roca, José Nakens, Francisco Pérez Abellán

Bibliografia consultada

Darío Madrid. (2023, 31 de mayo). El atentado terrorista en la boda del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia Battenberg. Dariomadrid.com. http://dariomadrid.com/el-atentado-terrorista-en-la-boda-del-rey-alfonso-xiii-y-victoria-eugenia-battenberg/

RTVE. (2025, 24 de noviembre). Los atentados que sufrió Alfonso XIII: el de su boda, el más trágico. RTVE.es. https://www.rtve.es/play/noticias/20251125/atentados-sufrio-alfonso-xiii-boda/16412687.shtml

Universidad Nebrija. (2015, 25 de octubre). Una investigación demuestra que el anarquista Mateo Morral no se suicidó, sino que fue asesinado. NebrijaMedia.com. https://www.nebrija.com/medios/nebrijamedia/2015/10/26/una-investigacion-demuestra-que-el-anarquista-mateo-morral-se-suicido-sino-que-fue-asesinado/

Revive Madrid. (2022, 5 de octubre). El atentado de Mateo Morral en la calle Mayor. ReviveMadrid.com. https://www.revivemadrid.com/lugares-de-la-memoria/mateo-morral-atentado-alfonso-xiii

Rutas con Historia. (s. f.). Atentado Alfonso XIII. Rutasconhistoria.es. https://www.rutasconhistoria.es/loc/atentado-alfonso-xiii