El crimen de Gádor: la noche en que nació el último sacamantecas.
Cómo un secuestro en Almería en 1910 alimentó una de las leyendas negras más persistentes de la España contemporánea.
Cómo un secuestro en Almería en 1910 alimentó una de las leyendas negras más persistentes de la España contemporánea.
Tabla de contenido
El crimen de Gádor: la noche en que nació una leyenda negra
El crimen de Gádor es uno de los sucesos más perturbadores de la crónica negra española. Ocurrió en junio de 1910, en la provincia de Almería, y terminó asociado para siempre con la figura del sacamantecas y del hombre del saco. La historia mezcla hechos judiciales, superstición popular, medicina desesperada y una violencia extrema que conmocionó a la sociedad de la época.
Durante décadas, este caso ha circulado entre el documento histórico y el relato legendario. Por eso conviene separar bien lo que está documentado de lo que pertenece al imaginario popular. El núcleo del crimen sí está acreditado en fuentes periodísticas y divulgativas fiables: un niño fue secuestrado y asesinado en Gádor; detrás hubo curanderismo, engaño y la creencia en remedios sangrientos contra la tuberculosis.

Qué ocurrió en Gádor
El contexto: miedo, enfermedad y superstición
A comienzos del siglo XX, la tuberculosis era una enfermedad temida y con escasas posibilidades de tratamiento efectivo. En ese contexto, prosperaban curanderos, remedios milagrosos y prácticas pseudomédicas que hoy resultan espeluznantes. Diversas versiones documentadas del caso señalan que se extendió la creencia de que la sangre humana y la grasa de un niño podían servir como cura o alivio para el enfermo.
El enfermo era Francisco Ortega, apodado “el Moruno”, que habría buscado una solución desesperada a su dolencia. Según las fuentes consultadas, entró en contacto con la curandera Agustina Rodríguez y con el barbero Francisco Leona, figura central del crimen.
El secuestro del niño Bernardo
El menor víctima del crimen fue Bernardo González Parra, de siete años, natural de Rioja (Almería). La tarde del 28 de junio de 1910, fue secuestrado y trasladado dentro de un saco. Esta parte aparece de forma reiterada en las fuentes disponibles y constituye uno de los elementos más reconocibles del caso.
A partir de ahí, las versiones divergen en algunos detalles concretos. La secuencia general, sin embargo, es estable: el menor fue llevado al lugar donde se cometió el asesinato y su muerte quedó ligada al supuesto uso de su sangre y de sus “mantecas” como remedio para el enfermo.
El asesinato
Las fuentes consultadas describen un crimen especialmente cruel. Se atribuye a Francisco Leona la ejecución material del asesinato, mientras que el resto de implicados participó en la planificación o en el encubrimiento del delito. El resultado fue un caso que desbordó el marco local y se convirtió en un referente de la crónica negra española.
Juicio y condenas
La investigación y el proceso judicial acabaron implicando a varias personas. Las fuentes coinciden en señalar que Francisco Leona murió en prisión antes de la ejecución de la sentencia, mientras que Agustina Rodríguez y Francisco Ortega fueron finalmente ejecutados. Julio Hernández, “el Tonto”, fue condenado a muerte en un primer momento, pero terminó indultado parcialmente y su pena se conmutó.
Aquí conviene ser precisos: los resúmenes divulgativos modernos simplifican a veces la cronología judicial, y no todas las versiones coinciden en todos los detalles del procedimiento. Aun así, la línea general es clara: hubo condenas severas y el caso fue considerado por la justicia como un asesinato agravado.
Del caso a la leyenda
El sacamantecas y el hombre del saco
El crimen de Gádor no creó desde cero la figura del hombre del saco, pero sí reforzó con enorme fuerza una tradición de miedo ya presente en el folclore español. La expresión “sacamantecas” se popularizó como sinónimo de criminal que secuestra niños para extraerles grasa corporal, un imaginario que se alimentó del horror del caso almeriense.
Es importante distinguir entre folclore y hecho histórico. La leyenda del hombre del saco existía en distintas formas antes y después del caso de Gádor, pero este crimen concreto fijó en el imaginario popular una versión especialmente nítida y duradera.
Lo que sí y lo que no
No existe base documental sólida para afirmar que la historia de Gádor demuestre una práctica médica extendida de usar sangre o grasa infantil como tratamiento real y habitual. Lo que sí existió fue la creencia, en ciertos ambientes, de que la sangre podía tener propiedades curativas, una idea que hoy se considera superstición y pseudomedicina.
Tampoco conviene repetir de forma acrítica los detalles más morbosos si no están sustentados por fuentes primarias. En crónica negra, el rigor exige no transformar cada versión popular en verdad histórica. El caso es suficientemente terrible sin añadir elementos no verificados.
Curiosidades del caso
Una leyenda con vida propia
El crimen de Gádor se sigue citando hoy como origen o impulso decisivo de la figura del sacamantecas en España. Esa persistencia explica por qué todavía aparece en programas de radio, documentales y artículos de divulgación.
Un crimen conectado con el miedo infantil
Durante generaciones, muchas familias españolas usaron la amenaza del “hombre del saco” para asustar a los niños. El caso de Gádor ayudó a dar cuerpo real a ese miedo, convirtiendo una advertencia de crianza en una historia con nombre, lugar y víctimas concretas.
Memoria histórica y crónica negra
La permanencia del caso también se debe a que combina todos los ingredientes de una gran historia criminal: una aldea, un enfermo desesperado, curanderos, un niño víctima y una justicia ejemplarizante. Esa mezcla explica su enorme capacidad de permanencia en libros, pódcast y piezas audiovisuales.

CRONOLOGIA
- Junio de 1910: Francisco Ortega busca una supuesta cura para la tuberculosis.
- 28 de junio de 1910: secuestro de Bernardo González Parra en Gádor.
- Junio-julio de 1910: investigación y detenciones.
- Proceso judicial posterior: condenas, muerte en prisión de Francisco Leona y ejecución de otros implicados.
- Siglo XX y XXI: consolidación del caso como origen o impulso del sacamantecas en la cultura popular
Para más información:
Preguntas frecuentes:
¿Qué fue el crimen de Gádor?
Fue un secuestro y asesinato ocurrido en 1910 en Gádor, Almería, que quedó vinculado a la leyenda del sacamantecas.
¿Quién fue Bernardo González Parra?
Fue el niño de siete años víctima del crimen de Gádor.
¿De dónde sale la leyenda del hombre del saco?
La figura existía en el folclore, pero el crimen de Gádor reforzó su difusión moderna en España.
¿Todo lo que se cuenta del caso es cierto?
No. Hay hechos judiciales y hay versiones populares o literarias que deben distinguirse.
¿Por qué se relacionó con la tuberculosis?
Porque algunos implicados creían en remedios de sangre y grasa como supuesta cura para esa enfermedad.
Distinción de hechos de leyendas
Hechos
- Hubo un crimen en Gádor en 1910.
- La víctima fue Bernardo González Parra.
- El caso se asoció a curanderismo, tuberculosis y la idea de un remedio con sangre y grasa.
- El suceso alimentó la leyenda del sacamantecas.
Hipótesis y versiones
- Algunos detalles exactos de la secuencia del crimen varían según la fuente divulgativa.
- La reconstrucción moral y sensacionalista del caso cambia según autores y medios.
Leyendas
- El sacamantecas como figura folclórica omnipresente no nació solo en Gádor, aunque el caso la reforzó.
- Ciertas versiones populares añaden elementos no contrastados que deben tratarse como tradición oral o recreación.
Bibliografia consultada
EFE Andalucía, “El crimen de Gádor, la historia real que inspira a ‘El hombre del saco’”.
La Voz de Almería, piezas divulgativas sobre el crimen y su eco cultural.
Cervantes Virtual, “Etnografía negra. El crimen que dio lugar a la leyenda de ‘El Sacamantecas’”.
RTVE Play, “Página de sucesos - El sacamantecas”