María de Estrada: la mujer soldado que luchó en la Noche Triste.

Espada, rodela y coraje en la retirada de Tenochtitlan: qué sabemos realmente de María de Estrada y qué pertenece a la leyenda.

23 de septiembre de 2026 Lectura: 18 min

María de Estrada: la mujer soldado de la Noche Triste

En la noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520, las fuerzas de Hernán Cortés intentaron abandonar Tenochtitlan en silencio. La retirada, sin embargo, pronto se convirtió en una batalla desesperada.

Los españoles y sus aliados indígenas avanzaban por la calzada de Tacuba cuando fueron descubiertos. La oscuridad, el agua, las canoas mexicas y los ataques desde distintos puntos transformaron la retirada en una auténtica carnicería.

Entre quienes participaron en aquel episodio aparece un nombre que todavía sorprende: María de Estrada.

No fue simplemente una mujer que acompañó a los conquistadores. Las fuentes que la mencionan la presentan participando activamente en acciones militares. Diego Muñoz Camargo, en su Historia de Tlaxcala, afirma que durante aquella noche María de Estrada combatió con espada y rodela y destaca expresamente su valor. La investigación histórica contemporánea también la identifica como una de las españolas que participaron en los combates de Tacuba, Otumba y la conquista de Tenochtitlan.

Pero la historia de María de Estrada tiene una dificultad: sabemos menos de ella de lo que la espectacularidad de su leyenda podría hacer pensar.

Y precisamente ahí comienza la verdadera crónica.

María de Estrada armada con espada y rodela durante la retirada española de Tenochtitlan en la Noche Triste de 1520.
María de Estrada, espada en mano, en la retirada de las tropas de Cortés durante la Noche Triste. Recreación histórica basada en las fuentes y en la tradición historiográfica.

Una mujer entre los conquistadores

La presencia de mujeres españolas en las expediciones y primeros asentamientos americanos no fue excepcional, aunque durante mucho tiempo la historiografía popular prestó mucha menos atención a ellas que a los hombres.

Las fuentes permiten identificar a distintas españolas relacionadas con la conquista de México. Algunas acompañaron a sus maridos; otras participaron en tareas de aprovisionamiento, asistencia y organización; y algunas aparecen asociadas directamente a episodios militares.

María de Estrada destaca especialmente dentro de este último grupo.

El proyecto Noticonquista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la identifica como una soldada sevillana que llegó a Mesoamérica en 1519 con la expedición de Pánfilo de Narváez. La misma investigación señala su condición de conquistadora y su posterior recepción de encomiendas.

Su figura también ha sido estudiada específicamente por investigadores contemporáneos. Juan Pablo Salazar Andreu analiza su trayectoria como mujer soldado y encomendera, subrayando su participación activa en algunas de las batallas en las que intervino Hernán Cortés.

Conviene, no obstante, evitar una simplificación frecuente: presentar a María de Estrada como si hubiera pertenecido a una unidad militar femenina organizada.

No fue así.

La excepcionalidad de su caso reside precisamente en que una mujer aparece integrada en un contexto de guerra y asociada a acciones de combate en unas fuentes que normalmente describen un mundo militar esencialmente masculino.

La llegada a México y las primeras incógnitas

La biografía de María de Estrada está llena de zonas oscuras.

Las fuentes secundarias tradicionales le atribuyeron diversos orígenes y episodios biográficos que no pueden aceptarse todos con la misma seguridad. Algunas narraciones posteriores llegaron incluso a convertir su procedencia y sus circunstancias familiares en elementos casi novelescos.

La prudencia documental resulta, por tanto, imprescindible.

La investigación académica sobre las conquistadoras españolas señala que la información disponible sobre estas mujeres procede en buena medida de cronistas como Bernal Díaz del Castillo, Diego Muñoz Camargo y Juan de Torquemada, además de documentación posterior.

Esto explica una característica fundamental de la historia de María de Estrada: tenemos testimonios de su actuación, pero no una biografía completa comparable a la que conocemos de Hernán Cortés o Bernal Díaz.

Por eso conviene separar lo que sabemos de lo que posteriormente se contó sobre ella.

La Noche Triste: cuando María de Estrada tomó las armas

El episodio más famoso asociado a María de Estrada es la retirada de Tenochtitlan conocida tradicionalmente como la Noche Triste.

Después de la crisis provocada por la rebelión mexica, los españoles y sus aliados decidieron abandonar la ciudad durante la noche.

El plan era salir por la calzada de Tacuba y alcanzar territorio aliado.

La operación fracasó.

Las fuerzas mexicas detectaron la retirada y comenzaron los ataques. Los españoles quedaron atrapados en un espacio especialmente peligroso: una calzada elevada rodeada por el agua del lago, mientras combatientes mexicas atacaban desde tierra y canoas.

Fue durante este episodio cuando aparece uno de los testimonios más importantes sobre María de Estrada.

Diego Muñoz Camargo relata que una mujer llamada María de Estrada se distinguió durante aquella noche luchando con espada y rodela. El testimonio procede de la Historia de Tlaxcala y ha sido recogido y estudiado por investigadores de la UNAM.

El dato esencial no es solamente que estuviera allí.

Es que la fuente la presenta combatiendo.

¿Qué ocurrió realmente aquella noche?

La retirada de Tenochtitlan fue una de las mayores catástrofes militares sufridas por las fuerzas de Cortés durante la campaña.

Los españoles perdieron hombres, caballos, armas y buena parte del botín que transportaban. Muchos murieron ahogados o fueron capturados.

Los supervivientes consiguieron alcanzar territorio aliado y finalmente llegaron a Tlaxcala, donde pudieron reorganizarse.

En este contexto, la presencia de María de Estrada resulta especialmente significativa.

No aparece descrita como una simple acompañante que soportó las penalidades de la retirada. La tradición historiográfica basada en Muñoz Camargo la presenta participando en la lucha.

La investigación de Pilar Regueiro Suárez sobre las españolas en la conquista de México destaca precisamente que María de Estrada pertenece al grupo de mujeres que aparecen vinculadas directamente a la actividad bélica.

Y existe otro elemento particularmente interesante.

María de Estrada a caballo

La tradición documental la relaciona también con la batalla de Otumba, librada el 7 de julio de 1520, pocos días después de la retirada de Tenochtitlan.

La Historia de Tlaxcala atribuye a María de Estrada una actuación destacada también en aquella batalla y la presenta a caballo y con una lanza.

Aquí debemos introducir una precaución metodológica.

El testimonio que conocemos fue transmitido a través de una obra cuya tradición textual presenta problemas y cuya redacción definitiva es posterior a los acontecimientos.

Por tanto, no debemos transformar automáticamente cada detalle literario de la crónica en una grabación exacta de lo sucedido.

Lo que sí resulta relevante es la existencia de una tradición histórica consistente que asocia a María de Estrada con la actividad militar y que la distingue específicamente por su capacidad para combatir.

El Lienzo de Tlaxcala: una posible imagen de María

Uno de los detalles más fascinantes relacionados con María de Estrada procede del Lienzo de Tlaxcala.

Esta importante fuente pictográfica indígena representa diferentes episodios de la conquista.

En una de sus láminas aparece una mujer montada a caballo dentro de un contingente de españoles y aliados tlaxcaltecas.

¿Es María de Estrada?

No podemos afirmarlo con absoluta seguridad.

Los estudios sobre la participación de las españolas en la conquista consideran probable que esa figura pueda representar a María de Estrada, precisamente porque las fuentes la describen como una mujer que combatía a caballo. Pero la figura no aparece identificada mediante una inscripción que permita atribuirle el nombre de forma inequívoca.

Un estudio publicado por el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México también señala que la figura ha sido considerada presumiblemente María de Estrada y relaciona la escena con la huida de Tenochtitlan.

Es una posibilidad fascinante, pero debe permanecer en el terreno de la hipótesis razonable, no del hecho demostrado.

Después de la conquista: de soldado a encomendera

La historia de María de Estrada no termina en la Noche Triste.

Tras la conquista de México aparece vinculada a la administración de territorios y a la sociedad colonial que comenzó a construirse después de la caída de Tenochtitlan.

Las investigaciones de la UNAM señalan que recibió los pueblos de Tetela del Volcán y Hueyapan.

Esto permite observar otra dimensión de las mujeres conquistadoras.

Su participación no terminó necesariamente con la guerra.

Algunas recibieron recompensas por los servicios prestados y pudieron convertirse en propietarias o encomenderas, aunque dentro de un marco jurídico que limitaba notablemente la autonomía femenina.

De hecho, las conquistadoras constituyeron una excepción relevante dentro del sistema de concesión de encomiendas durante la primera mitad del siglo XVI. Una Real Provisión de 3 de agosto de 1546 intentaría restringir posteriormente la administración directa de encomiendas por parte de mujeres sin tutela masculina.

María de Estrada, por tanto, no encaja únicamente en la categoría de «mujer que combatió».

Fue también una mujer que participó en la nueva sociedad que surgió después de la conquista.

Las otras mujeres de la conquista

Otro aspecto poco conocido es que María de Estrada no fue la única española relacionada con la actividad militar.

Las fuentes permiten identificar a otras mujeres como Beatriz Bermúdez de Velasco, conocida como «La Bermuda», y Beatriz Hernández.

La primera aparece vinculada a episodios de combate y arenga a soldados españoles e indígenas aliados.

La segunda quedó asociada posteriormente a la fundación de Guadalajara.

La investigación de la UNAM destaca que estas mujeres participaron de diferentes formas en el proceso de conquista y que las fuentes permiten reconstruir una presencia femenina mucho más activa de lo que suele sugerir la imagen popular.

Esto no significa que las mujeres constituyeran una parte equivalente numéricamente a los hombres de las huestes.

Significa algo más preciso: su presencia existió y, en determinados casos, fue militarmente activa.

¿Era realmente una «conquistadora»?

Sí, en el sentido historiográfico empleado por diversos estudios sobre las mujeres españolas que participaron en la conquista.

La propia investigación académica utiliza para María de Estrada la denominación de conquistadora, además de mujer soldado y encomendera.

Pero debemos evitar imaginar el concepto con categorías militares contemporáneas.

María de Estrada no era una oficial de un ejército moderno ni pertenecía a una unidad femenina reglamentada.

Su experiencia se desarrolló dentro de las huestes de conquista del siglo XVI, formadas por soldados, capitanes, auxiliares, aliados indígenas y personas que desempeñaban múltiples funciones.

Su singularidad consiste precisamente en haber ocupado un espacio que las fuentes describen como excepcional para una mujer.

La leyenda de María de Estrada

La fama de María de Estrada creció considerablemente con el paso de los siglos.

A medida que los autores posteriores reconstruyeron la historia de las primeras décadas de la presencia española en América, su figura fue adquiriendo elementos biográficos que no siempre pueden verificarse en documentación contemporánea.

Algunas versiones la hicieron procedente de Toledo y llegaron a relacionarla con una ascendencia judía y con una vida anterior marcada por la persecución.

Estas historias forman parte de la tradición biográfica posterior y no deben presentarse como hechos establecidos sin matices.

Un estudio académico de María Jesús Lorenzo-Modia analiza precisamente una biografía de María de Estrada publicada por Mary Hays en 1803, mostrando cómo aquella representación posterior incorporó cuestiones de género, religión, raza y nación.

Esto resulta especialmente interesante porque demuestra que la imagen que tenemos actualmente de María de Estrada no procede de una única fuente.

Es el resultado de varias capas de memoria histórica.

Una historia extraordinaria precisamente porque las fuentes son escasas

Quizá la característica más fascinante de María de Estrada sea la distancia entre su fama y la escasez de información biográfica segura.

Sabemos que existió.

Sabemos que las fuentes la relacionan con los conquistadores.

Tenemos testimonios sobre su participación en la guerra.

Tenemos una referencia especialmente significativa a su actuación durante la Noche Triste.

Tenemos la tradición de su participación en Otumba.

Tenemos documentación sobre su condición posterior como encomendera.

Y tenemos una posible representación en el Lienzo de Tlaxcala.

Pero no tenemos una autobiografía.

No conocemos con precisión todos los episodios de su vida.

Y tampoco podemos convertir cada detalle transmitido por cronistas posteriores en un hecho demostrado.

Precisamente por eso María de Estrada merece ser estudiada como historia y no simplemente como leyenda.

La verdadera importancia de María de Estrada

La importancia de María de Estrada va más allá de la espectacular imagen de una mujer empuñando una espada.

Su caso obliga a revisar una visión demasiado simple de la conquista de México.

Las expediciones del siglo XVI fueron sociedades humanas complejas en movimiento. Hubo soldados, marineros, religiosos, intérpretes, indígenas aliados, esclavos, artesanos, mujeres y familias.

Dentro de ese mundo, algunas mujeres desempeñaron funciones que la historiografía tradicional había relegado.

María de Estrada es probablemente el ejemplo más famoso.

Y la imagen resulta poderosa: una noche de julio de 1520, en una calzada de Tenochtitlan, mientras la retirada española se desmoronaba bajo los ataques mexicas, una mujer aparece en las fuentes empuñando una espada y una rodela.

No hace falta añadirle una leyenda para que el episodio resulte extraordinario.

La historia documentada ya lo es.

Cronología

  • 1519: María de Estrada aparece vinculada a la llegada de españoles a Mesoamérica. La investigación de la UNAM la identifica como una soldada sevillana que llegó con la expedición de Pánfilo de Narváez.
  • 30 de junio–1 de julio de 1520: retirada de las fuerzas de Cortés de Tenochtitlan por la calzada de Tacuba, episodio conocido tradicionalmente como la Noche Triste. Las fuentes relacionan a María de Estrada con los combates.
  • 7 de julio de 1520: batalla de Otumba. La tradición recogida por Muñoz Camargo vuelve a mencionar a María de Estrada combatiendo a caballo.
  • 1521: caída de Tenochtitlan y consolidación del dominio español en el centro de México.
  • Décadas posteriores: María de Estrada aparece relacionada con Tetela del Volcán y Hueyapan y con su condición de encomendera.
  • Siglos XVI-XVII: cronistas como Diego Muñoz Camargo y Juan de Torquemada contribuyen a conservar la memoria de las mujeres españolas vinculadas a la conquista.
  • 1803: Mary Hays incluye una biografía de María de Estrada en Female Biography, contribuyendo a la transmisión posterior de su figura.
Infografía histórica sobre María de Estrada, mujer española vinculada a la conquista de México, con información sobre su participación en la Noche Triste, las fuentes históricas y las hipótesis sobre su representación en el Lienzo de Tlaxcala.
María de Estrada aparece en las fuentes y tradiciones historiográficas como una de las mujeres españolas vinculadas a la conquista de México. Algunos detalles de su participación militar deben distinguirse de las reconstrucciones posteriores.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue María de Estrada?

María de Estrada fue una española vinculada a la conquista de México que aparece en las fuentes como participante activa en diferentes acciones militares. Posteriormente estuvo relacionada con encomiendas en Nueva España.

¿María de Estrada luchó en la Noche Triste?

Sí. Una fuente fundamental, la Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo, la menciona combatiendo durante la retirada de Tenochtitlan con espada y rodela.

¿María de Estrada luchó en la batalla de Otumba?

La tradición recogida por Muñoz Camargo también la sitúa en la batalla de Otumba, combatiendo a caballo y con una lanza. Este detalle procede de una fuente histórica posterior a los acontecimientos y debe tratarse con cautela.

¿Era María de Estrada una soldado profesional?

No en el sentido moderno del término. Fue una mujer integrada en el contexto de las huestes de conquista del siglo XVI y las fuentes la presentan participando directamente en acciones militares.

¿Existe una imagen de María de Estrada?

Existe una posible representación en el Lienzo de Tlaxcala de una mujer montada a caballo dentro de un contingente relacionado con la retirada. Los investigadores consideran posible que sea María de Estrada, pero la identificación no es absolutamente segura.

¿Dónde nació María de Estrada?

Su procedencia es uno de los aspectos más discutidos de su biografía. Las tradiciones posteriores le atribuyeron diferentes orígenes y circunstancias familiares, por lo que no conviene presentar como hechos seguros todos los detalles transmitidos por biografías posteriores.

¿Qué territorios recibió María de Estrada?

La investigación de la UNAM señala que recibió los pueblos de Tetela del Volcán y Hueyapan como recompensa por sus servicios.

¿Fue María de Estrada la única mujer española que combatió durante la conquista?

No. Las fuentes mencionan también a otras mujeres, entre ellas Beatriz Bermúdez de Velasco y Beatriz Hernández. María de Estrada es, sin embargo, una de las figuras femeninas más destacadas y mejor conocidas asociadas a la actividad militar.

Distinción entre hechos y leyenda

Hechos con respaldo documental

  • María de Estrada aparece en fuentes históricas relacionadas con la conquista de México.
  • Las fuentes la presentan como participante activa en acciones militares.
  • Diego Muñoz Camargo la menciona combatiendo durante la retirada de Tenochtitlan con espada y rodela.
  • La tradición cronística también la relaciona con la batalla de Otumba.
  • Está vinculada posteriormente a Tetela del Volcán y Hueyapan.
  • Los estudios contemporáneos la incluyen entre las españolas que participaron activamente en la conquista.

Hipótesis razonables, pero no demostradas de forma absoluta

  • Que la mujer representada a caballo en determinadas escenas del Lienzo de Tlaxcala sea María de Estrada. La identificación se considera posible o probable, pero no aparece inequívocamente identificada por nombre.
  • Algunos detalles concretos sobre su trayectoria anterior a su llegada a México.

Tradiciones y elementos legendarios

  • Las historias posteriores sobre una supuesta identidad judía, su nacimiento concreto en Toledo y determinadas peripecias de su juventud deben tratarse como tradición biográfica posterior, no como hechos incontrovertibles.
  • Las versiones que presentan todos los detalles de su vida como si procedieran directamente de testimonios contemporáneos simplifican en exceso la evidencia disponible.
  • La imagen de María de Estrada como una especie de «capitana» moderna tampoco corresponde a lo que permiten afirmar las fuentes.

La conclusión más rigurosa es también la más interesante: María de Estrada sí aparece documentada como una mujer vinculada activamente a la guerra durante la conquista de México, pero su biografía posterior fue enriquecida por capas sucesivas de tradición y leyenda.

Epoca: Siglo XVI. Conquista de México, primera mitad del siglo XVI, especialmente 1519-1521.
Localizacion: Tenochtitlan, calzada de Tacuba y entorno del lago de Texcoco; posteriormente Otumba, Tlaxcala, Tetela del Volcán y Hueyapan, en el actual México. Coordenadas: 19.4330, -99.1320 — referencia aproximada al área del antiguo recinto de Tenochtitlan y actual Centro Histórico de Ciudad de México. La localización exacta de los puntos de combate de la Noche Triste no puede reducirse a una única coordenada moderna con plena precisión.
Personajes: María de Estrada: mujer española vinculada a las expediciones de conquista y presentada por las fuentes como combatiente.
Hernán Cortés: capitán de la expedición española que conquistó Tenochtitlan.
Diego Muñoz Camargo: cronista tlaxcalteca cuya Historia de Tlaxcala contiene uno de los testimonios fundamentales sobre María de Estrada.
Bernal Díaz del Castillo: soldado y cronista de la conquista de Nueva España.
Pedro de Alvarado: capitán de Cortés, asociado a los episodios de la retirada y posteriores combates.
Beatriz Bermúdez de Velasco: otra española mencionada por las fuentes por su participación activa durante la conquista.
Beatriz Hernández: conquistadora española vinculada posteriormente a la fundación de Guadalajara.

Bibliografia consultada

Muñoz Camargo, Diego. Historia de Tlaxcala. Fuente fundamental para el testimonio sobre María de Estrada durante la Noche Triste y Otumba. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes conserva una edición digital de la obra.
Díaz del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Testimonio fundamental de un participante en la campaña. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes mantiene recursos bibliográficos y estudios sobre la obra.
Regueiro Suárez, Pilar. «Las españolas en la Conquista de México». Proyecto Noticonquista, UNAM. Estudio específico sobre la participación femenina en la conquista.
Salazar Andreu, Juan Pablo. «La mujer soldado y encomendera en Puebla de los Ángeles: María de Estrada». Hipogrifo. Revista de Literatura y Cultura del Siglo de Oro, vol. 9, n.º 2, 2021, pp. 725-743.
Puig Carrasco, Alberto. «Conquistadoras del Nuevo Mundo: los casos de María de Estrada e Inés Suárez». Universidad Complutense de Madrid, 2019.
Lorenzo-Modia, María Jesús. «Mary Hays’s Biography of María de Estrada, a Spanish Woman in the American Conquest». ES Review. Spanish Journal of English Studies, n.º 38, 2017, pp. 11-25.
Torquemada, Juan de. Monarquía Indiana. Obra cronística posterior que conserva referencias a las mujeres españolas relacionadas con las campañas de conquista.