Blas Ruiz de Hernán González y la Conquista Española de Camboya.
La olvidada epopeya del soldado castellano que derrocó monarcas, gobernó provincias y extendió la espada de la Hispanidad hasta el río Mekong
Tabla de contenido
A finales del siglo XVI, mientras las flotas de Indias surcaban el Atlántico y los Tercios asentaban el dominio imperial en Europa, un reducido grupo de soldados e hidalgos españoles protagonizó uno de los episodios más insólitos y olvidados de la expansión hispánica. En las densas junglas de Indochina, a miles de leguas de la metrópoli, un marinero y soldado originario de Ciudad Real logró lo que parecía reservado a las crónicas de caballería: intervenir en las guerras civiles del Reino de Camboya, asaltar palacios reales, derrocar usurpadores y ser nombrado gobernador de provincias con potestad para coronar monarcas orientales.
Aquel hombre se llamaba Blas Ruiz de Hernán González. Junto a su inseparable aliado portugués Diogo Veloso, convirtió el sudeste asiático en el escenario de una epopeya bélica y política sin parangón. Esta es la crónica documentada de cómo un puñado de aceros castellanos extendió la influencia de la Monarquía Hispánica en el corazón de la Indochina del siglo XVI.

El escenario asiático: La decadencia del Imperio Jemer y la amenaza de Siam
Para comprender la irrupción española en el sudeste asiático es necesario contemplar el mapa geopolítico de la región hacia 1590. Tras la decadencia del mítico Imperio Jemer —los constructores de Angkor Wat—, el Reino de Camboya se hallaba sumido en una fragilidad absoluta. Acorralado por las continuas invasiones del expansivo Reino de Siam (la actual Tailandia) y azotado por luchas dinásticas internas, el monarca camboyano Satha I buscó desesperadamente alianzas exteriores para salvar su corona.
En aquella época, la presencia europea en la región se articulaba a través de dos grandes focos: la Malaca portuguesa y las Islas Filipinas, cuya capital, Manila, se había convertido desde su fundación por Miguel López de Legazpi en 1571 en la joya de la Corona española en el Pacífico. A Manila llegaban constantemente frailes franciscanos y dominicos, comerciantes de seda china y aventureros en busca de fortuna.
La petición de auxilio del rey Satha I
Hacia 1593, el rey Satha I de Camboya envió una embajada oficial a Manila solicitando auxilio militar al gobernador español de Filipinas, Gómez Pérez Dasmariñas. A cambio de soldados, pólvora y protección frente a Siam, el monarca jemer ofrecía facilidades para la evangelización católica, acuerdos comerciales ventajosos e incluso tierras para el establecimiento de poblamientos hispanos.
Entre los comisionados e intermediarios enviados para negociar este tratado se encontraban el aventurero portugués Diogo Veloso y el castellano Blas Ruiz de Hernán González. Sin embargo, antes de que Manila pudiera organizar una respuesta militar coordinada, la tragedia se cernió sobre Camboya.
La caída de Lovek y el motín en la ría: La captura y fuga de Blas Ruiz
En 1594, el poderoso ejército siamés invadió Camboya con decenas de miles de guerreros y cientos de elefantes de guerra. La capital camboyana, Lovek, fue arrasada y saqueada. El rey Satha I tuvo que huir hacia el norte, al vecino Reino de Laos, mientras que un usurper local apoyado por Siam, Anacaparan (o Chung Prei), se hizo con el trono camboyano.
Durante el caótico colapso del reino, Blas Ruiz y Diogo Veloso fueron capturados por las tropas invasoras siamesas. Veloso fue conducido prisionero por tierra hacia Siam, mientras que Blas Ruiz, junto a otros soldados españoles y portugueses, fue embarcado en un junco de guerra cargado con los botines del saqueo de Lovek para ser conducido ante el rey siamés en Ayutthaya.
Un golpe de mano milagroso a bordo del junco
Fue precisamente durante ese traslado martítimo donde resplandeció la audacia bélica de Blas Ruiz. Aprovechando un descuido de la guardia enemiga durante una travesía tormentosa en el Golfo de Tailandia, el manchego convenció a sus compañeros prisioneros para sublevarse.
A punta de daga y golpe de chuzo, los prisioneros hispanos redujeron a la numerosa tripulación siamesa, tomaron el control de la embarcación y redirigieron el rumbo del barco. En lugar de entregarse a la esclavitud, Blas Ruiz navegó con el junco apresado directamente hacia el puerto de Manila, donde entró victorioso desembarcando el botín de guerra siamés ante la estupefacción del gobierno colonial español.
La expedición de 1596: La marcha sobre Phnom Penh
Llegado a Filipinas, Blas Ruiz se reencontró por azares del destino con Diogo Veloso, quien también había logrado escapar del cautiverio siamés tras ganarse astutamente la confianza del rey de Siam. Juntos comparecieron ante el nuevo gobernador de Filipinas, Don Luis Pérez Dasmariñas.
Ruiz y Veloso argumentaron que Camboya estaba madura para ser pacificada por España, asegurando que la población autóctona aborrecía al rey usurpador Anacaparan y deseaba el retorno de la dinastía legítima de Satha I. Fascinado por las posibilidades estratégicas de abrir un nuevo dominio hispano en el continente asiático, Dasmariñas autorizó una expedición militar compuesta por tres navíos y unos 120 soldados españoles, capitaneados oficialmente por el experimentado coronel Juan Juárez Gallinato, con Blas Ruiz y Diogo Veloso como capitanes de la vanguardia.
La tempestad que dividió la flota
La travesía estuvo marcada por el desastre meteorológico. Un violento tifón en el mar de la China Meridional dispersó la pequeña armada. El barco principal de Juárez Gallinato se desvié hacia las costas de Vietnam, mientras que las dos embarcaciones menores, comandadas por Blas Ruiz y Diogo Veloso con apenas cincuenta veteranos castellanos y portugueses, lograron remontar el vertiginoso curso del río Mekong hasta alcanzar Srey Santhor y Phnom Penh a principios de 1596.
Sin esperar la llegada de Gallinato y encontrándose en una posición de extremada vulnerabilidad rodeados por miles de guerreros autóctonos, Ruiz y Veloso intentaron negociar con el rey usurpador Anacaparan. Las tensiones escalaron rápidamente cuando los emisarios chinos y nativos en la corte incitaron al monarca a masacrar a los recién llegados europeos.
El asalto al palacio real: Cincuenta aceros contra un reino
Con la perspicacia táctica propia de los capitanes formados en las guerras de la época, Blas Ruiz comprendió que la única supervivencia posible residía en la audacia absoluta. La noche del 12 de mayo de 1596, bajo un aguacero tropical que amortiguó sus pasos, un comando formado por cuarenta soldados españoles y portugueses liderados por Ruiz y Veloso se infiltró en el complejo palaciego de Srey Santhor.
Usando el factor sorpresa, la pólvora de sus arcabuces y el ímpetu sangriento de sus espadas de cazoleta, los españoles asaltaron las dependencias reales. En medio del fuego y la confusión generalizada, penetraron en las estancias del usurpar Anacaparan y lo ejecutaron en su propio lecho, junto con varios de sus príncipes y consejeros principales.
El puñado de hombres de Blas Ruiz prendió fuego a los almacenes de armas del palacio y se retiró en formación cerrada hacia sus barcos en el río Mekong, abriéndose paso a través de miles de desconcertados guardias reales que no alcanzaban a comprender cómo una fuerza tan reducida había logrado descabezar el reino en cuestión de minutos.
Grandes de Camboya: El gobierno de la selva
Días después del osado regicidio, el coronel Juan Juárez Gallinato llegó finalmente a Phnom Penh con el grueso de la flota española. Horrorizado por la temeridad de sus subordinados y temiendo una matanza generalizada contra los europeos, Gallinato ordenó la retirada militar hacia Manila. Sin embargo, Blas Ruiz y Diogo Veloso rehusaron abandonar la empresa.
Con un puñado de leales, se adentraron en las selvas de Laos en busca de los supervivientes de la casa real camboyana. Allí descubrieron que el rey Satha I había fallecido, pero encontraron a su hijo menor, el príncipe Barom Reachea II.
Los capitanes ibéricos escoltaron al joven príncipe de regreso a la capital camboyana y, sobre las ruinas de las facciones enfrentadas, lo proclamaron soberano legítimo de Camboya en 1597.
Títulos, provincias y encomiendas en el Mekong
Agradecido por haber recuperado el trono de sus antepasados, el nuevo monarca Barom Reachea II convirtió a los dos aventureros en los hombres más poderosos del país. Blas Ruiz de Hernán González y Diogo Veloso fueron nombrados «Grandes de Camboya» (un título equivalente al de duques o virreyes de la corte jemer).
Asimismo, el rey les otorgó el gobierno absoluto sobre dos estratégicas provincias: la provincia de Bati para el español Blas Ruiz y la provincia de Tran para el portugués Veloso. Por primera vez en la Historia, un hidalgo manchego ejercía el dominio feudal, la justicia militar y la recaudación de tributos sobre decenas de miles de vasallos asiáticos en la ribera del Mekong.
Desde su feudo de Bati, Blas Ruiz comenzó a enviar cartas desesperadas a las autoridades españolas en Manila y Madrid, suplicando el envío de misioneros, colonos y refuerzos miliares regulares para consolidar a Camboya como un protectorado formal de la Monarquía Hispánica en Asia Continental.
El trágico desenlace: La revuelta malaya y la caída de los conquistadores
El vertiginoso ascenso de los europeos despertó recelos mortales en la corte camboyana. Los mandarines locales, recelosos del poder acumulado por Blas Ruiz, se aliaron secretamente con la influyente comunidad de mercaderes musulmanes de origen malayo y cham radicados en el puerto de Phnom Penh.
En el verano de 1599, aprovechando la ausencia del rey en una campaña militar lejana, un poderoso caudillo musulmán llamado Laksamana organizó una sublevación armada contra los extranjeros. Las residencias de los españoles y portugueses fueron rodeadas por la noche por hordas armadas.
Blas Ruiz de Hernán González y Diogo Veloso acudieron prestos al frente de sus milicias a sofocar el levantamiento en el puerto. En medio de un encarnizado e inigualable combate callejero bajo el sofocante calor tropical, cercados por una masa ingente de enemigos y cortada toda vía de retirada hacia el río, los dos legendarios aventureros cayeron abatidos codo con codo, atravesados por lanzas y dagas kriss.
El legado de una hazaña olvidada
La muerte de Blas Ruiz y Diogo Veloso puso fin de forma abrupta a la efímera proyección territorial de la España del Siglo de Oro en la Indochina continental. Pocos meses después, el propio monarca Barom Reachea II fue asesinado, sumiendo nuevamente a Camboya en el caos y la órbita de dominación de sus vecinos Siam y Annam.
Sin embargo, las crónicas de la época, especialmente los detallados escritos del historiador y oidor de la Real Audiencia de Manila Antonio de Morga en sus Sucesos de las Islas Filipinas (1609), dejaron testimonio indeleble de esta gesta.
Blas Ruiz de Hernán González demostró hasta qué punto el espíritu de la frontera castellana, forjado en la Reconquista y en la América indiana, fue capaz de proyectarse con audacia desmedida en los confines más lejanos del planeta Tierra, escribiendo con sangre y fuego una página tan inverosímil como fascinante de la Hispanidad en Asia.
Cronología
- 1593: Satha I, rey de Camboya, envía una embajada a Manila solicitando ayuda militar a España contra Siam; Blas Ruiz actúa como negociador.
- 1594: Los ejércitos de Siam invaden Camboya y conquistan Lovek; Blas Ruiz es capturado pero lidera un motín en alta mar y reconduce un junco siamés a Manila.
- 1595: Blas Ruiz y Diogo Veloso convencen en Manila al gobernador Luis Pérez Dasmariñas para financiar una expedición de auxilio a Camboya.
- 1596 (Principios): Un tifón dispersa la flota de Juárez Gallinato; Blas Ruiz y Veloso llegan con dos barcos a la ría de Phnom Penh.
- 12 de mayo de 1596: Asalto nocturno al palacio de Srey Santhor; Blas Ruiz y sus hombres ajustician al rey usurpar Anacaparan.
- 1597: Blas Ruiz y Veloso rescatan al príncipe Barom Reachea II en Laos y lo coronan rey de Camboya; Ruiz es nombrado Grande de Camboya y gobernador de Bati.
- 1598: Envío de misivas a Manila e España solicitando la anexión formal de Camboya a la Monarquía Hispánica.
- 1599 (Verano): Insurrección de las facciones chams y malayas en Phnom Penh; Blas Ruiz y Diogo Veloso mueren combatiendo en la emboscada.
Enlaces para saber más
- Real Academia de la Historia (DB-e) – Biografía documentada de Blas Ruiz de Hernán González: https://dbe.rah.es/biografias/14589/blas-ruiz-de-hernan-gonzalez
- Archivo General de Indias (Ministerio de Cultura) – Fondo de Filipinas y consultas del Consejo de Indias sobre la expedición a Camboya: https://www.cultura.gob.es/archivos-ags.html
- Biblioteca Nacional de España (BNE) – Edición digitalizada de los Sucesos de las Islas Filipinas de Antonio de Morga (1609): https://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/
- Centro de Estudios de Asia Oriental (Universidad Autónoma de Madrid) – Investigaciones sobre la presencia hispánica en el Sudeste Asiático: https://www.uam.es/uam/ceao
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Preguntas frecuentes
¿Quién fue Blas Ruiz y de dónde era originario?
Blas Ruiz de Hernán González fue un marinero, soldado y conquistador español nacido en Ciudad Real (Castilla-La Mancha) a mediados del siglo XVI. Se convirtió en uno de los primeros europeos en adentrarse militarmente en el Sudeste Asiático continental, alcanzando el rango de gobernador y Grande de Camboya.
¿Llegó Camboya a ser una colonia formal del Imperio Español?
No de forma oficial. Aunque Blas Ruiz y Diogo Veloso lograron que el rey camboyano Barom Reachea II se declarase vasallo de la Corona española y les concediese el gobierno de dos provincias, la falta de refuerzos permanentes desde Manila y la temprana muerte de los conquistadores en 1599 impidieron la consolidación de Camboya como territorio de la Monarquía Hispánica.
¿Cómo consiguieron tan pocos españoles derrotar al rey de Camboya en 1596?
La victoria militar de Blas Ruiz se basó en el factor sorpresa, la superioridad táctica del combate nocturno en formación cerrada y el impacto psicológico de la pólvora de los arcabuces europeos. Apenas cuarenta hombres asaltaron de noche el palacio de Srey Santhor y ejecutaron directamente al monarca usurpar Anacaparan.
¿Qué relación tuvo el portugués Diogo Veloso con Blas Ruiz?
Diogo Veloso y Blas Ruiz formaron una famosa alianza militar e interpersonal. A pesar de las rivalidades entre España y Portugal, ambos combatieron codo con codo durante la época de la Unión Ibérica (1580-1640) bajo la soberanía de Felipe II, siendo conocidos en las crónicas como «los conquistadores del Mekong».
Distinción entre hechos y leyenda
Hecho Histórico:
Blas Ruiz apoderóse de un barco siamés tras un motín de prisioneros en el Golfo de Tailandia y navegó con él hasta Manila.
Leyenda / Mito:
Los españoles conquistaron todo el territorio de Indochina para España. FALSO. Solo controlaron militar y políticamente la corte real jemer y dos provincias otorgadas por el rey legítimo.
Hecho Histórico:
Blas Ruiz de Hernán González recibió el título oficial de «Grande de Camboya» y el gobierno directo de la provincia de Bati.
Leyenda / Mito:
Blas Ruiz utilizó un ejército de miles de conquistadores llegados desde España. FALSO. Su fuerza militar nunca superó el centenar de hombres mixtos entre españoles, portugueses y auxiliares filipinos.
Hecho Histórico:
El historiador e historiador Antonio de Morga relató detalladamente estos acontecimientos en su obra publicada en México en 1609.
Bibliografia consultada
Cabrero, Leoncio. España en el Sudeste Asiático: Filipinas y las expediciones a Camboya y Siam. Madrid: Historia 16, 1998.
Rodao, Florentino. Españoles en Siam (siglos XVI-XX). Madrid: CSIC, 1997.
Ollé, Manel. La invención de China: Percepciones y estrategias españolas en el marco del globo terráqueo (1570-1610). Wiesbaden: Harrassowitz Verlag, 2000.
Archivo General de Indias. Sección Filipinas: cartas y expedientes de los Gobernadores de Filipinas sobre la empresa de Camboya (1594-1600).