María Pita y la Defensa de A Coruña: La Humillación de Francis Drake.
La epopeya de 1589 en la que la población coruñesa aplastó los planes imperiales de Isabel I y Francis Drake
Tabla de contenido
En la mañana del 4 de mayo de 1589, el horizonte atlántico de la ciudad de A Coruña se tiñó de una sombra amenazante. Más de ciento cincuenta velas avanzaban en formación de combate hacia la ría gallega. No se trataba de una inofensiva flota mercantil ni de una incursión menor de corsarios; era la mayor armada enviada por la Corona británica hasta la fecha. Al mando de aquella pavorosa fuerza militar figuraba el hombre más temido y codicioso de los mares: el almirante Francis Drake.
La historiografía anglosajona ha tendido a mitificar el episodio de la Gran Armada española de 1588, silenciando el desastre inmediato que sufrió Inglaterra apenas un año después. La llamada «Contraarmada» o «Invencible Inglesa», ideada por la reina Isabel I, tenía como objetivo asestar un golpe definitivo al Imperio español. Sin embargo, lo que los estrategas de Londres concebían como un paseo triunfal se topó con un muro infranqueable de piedra, pólvora y desesperación. Y, sobre todo, se topó con una mujer cuyo nombre quedaría grabado con letras de fuego en los anales de la Historia de España: Mayor Fernández de la Cámara y Pita, conocida popularmente como María Pita.

La Contraarmada inglesa: La venganza de Isabel I y Francis Drake
Tras el frustrado intento de la Grande y Felicísima Armada española de 1588 de invadir Inglaterra, la reina Isabel I decidió responder con una ofensiva de proporciones titánicas. La misión encomendada al almirante Francis Drake y al general John Norreys era triple: destruir los restos de los navíos españoles que estaban siendo reparados en los astilleros del Cantábrico, desembarcar en Lisboa para deponer a Felipe II y coronar al prior de Crato como rey de Portugal, y finalmente capturar la Flota de Indias a su llegada a las Azores.
Para llevar a cabo semejante empresa, la Corona inglesa organized una escuadra impresionante formada por más de 150 barcos y cerca de 27.600 hombres, entre marineros, soldados de infantería y mercenarios. Era una fuerza militar cuantitativamente superior a la flota enviada por Felipe II el año anterior. Drake, cegado por el éxito de sus antiguas incursiones corsarias en el Caribe, preveía un botín fabuloso e incalculable.
El desvío fatal hacia las costas gallegas
Sin embargo, la codicia y la precipitación comenzaron a lastrar la expedición británica desde sus inicios. En lugar de dirigirse directamente a Santander para quemar los galeones principales de la Real Armada, Drake decidió de forma unilateral atacar la ciudad de A Coruña. El almirante inglés justificó su decisión argumentando la necesidad de capturar víveres frescos y riquezas acumuladas en sus almacenes comerciales.
A Coruña era en 1589 una pequeña plaza fortificada de poco más de cuatro mil habitantes. Carecía de una guarnición militar numerosa y sus defensas se reducían a un maltrecho recinto amurallado medieval y a un puñado de soldados veteranos comandados por el capitán general de Galicia, Don Juan Vivero, Marqués de Cerralbo. Drake preveía rendir la plaza en apenas dos días. Se equivocaba trágicamente.
A Coruña en la diana: El asedio y la caída de la Pescadería
El 5 de mayo de 1589, las tropas inglesas desembarcaron en las playas de Santa Lucía. Ante la apabullante superioridad numérica del enemigo, los defensores coruñeses no tuvieron más opción que replegarse ordenadamente. Drake concentró su artillería en el barrio bajo de la Pescadería, una zona comercial vulnerable situada fuera de las murallas principales de la Ciudad Alta.
Durante varias jornadas de encarnizados combates callejeros, los ingleses saquearon e incendiaron los almacenes del puerto. Sin embargo, la resistencia de los habitantes fue feroz. Hombres, ancianos, niños y mujeres se organizaron en milicias urbanas para entorpecer el avance británico mediante barricadas e incendios controlados.
El repliegue desesperado a la Ciudad Alta
Pese al arrojo popular, la Pescadería cayó finalmente en manos anglosajonas el 9 de mayo. Las tropas de Norreys cometieron todo tipo de atrocidades sobre la población civil que no logró escapar a tiempo. Los supervivientes se refugiaron tras las sólidas murallas de la Ciudad Alta, decididos a vender caras sus vidas.
El Marqués de Cerralbo reorganizó la defensa con apenas 500 soldados de guarnición y un millar de ciudadanos armados con arcabuces viejos, picas, chuzos y herramientas agrícolas. Entre ellos se encontraba María Pita, una vecina de treinta y dos años, casada en segundas nupcias con el maestre de campo y carnicero Gregorio de Rocamunde. La escasez de agua dulce y pólvora auguraba un desenlace catastrófico si la plaza no recibía refuerzos inmediatos desde el interior de Galicia.
El día del juicio: La brecha en la muralla de San Antón
A partir del 10 de mayo, los ingenieros militares ingleses comenzaron a excavar minas subterráneas para volar los cimientos de la muralla de la Ciudad Alta. Drake hizo emplazar baterías de artillería pesada que bombardearon ininterrumpidamente las defensas coruñesas, abriendo boquetes en los baluartes de San Antón y del Espíritu Santo.
El momento crucial del asedio sobrevino la tarde del 14 de mayo de 1589. Una detonación subterránea provocó el colapso de un tramo entero de la muralla cerca del convento de San Francisco. El polvo de los cascotes y el humo denso de las explosiones cegaron a los defensores. Por la brecha recién abierta se lanzó una masa informe de cientos de infantes ingleses armados con mosquetes y espadas, liderados por sus oficiales de élite.
Muerte y desesperación en las almenas
El pánico estuvo a punto de descomponer las filas españolas. Entre la humareda de los combates, un valioso contingente de defensores cayó fulminado por la descarga de artillería enemiga. Entre los caídos se hallaba Gregorio de Rocamunde, abatido de un disparo en la cabeza mientras intentaba mantener la línea de defensa en la brecha.
Al ver caer a su esposo agonizante sobre las piedras ensangrentadas, el mundo de María Pita se derrumbó. Sin embargo, en lugar de entregarse al llanto o a la huida desordenada como hacían otros aterrorizados defensores, la ira y la desesperación prendieron en el ánimo de la mujer coruñesa.
«¡Quen teña honra, que me siga!»: La gesta heroica de María Pita
Con las manos manchadas con la sangre de su marido, María Pita se abalanzó sobre el cuerpo de Rocamunde. Despojó de sus armas a un soldado caído y arrebató una lanza o pica de combate. En ese instante de caos absoluto, encaramado a lo alto del lienzo de la muralla rota, un alférez inglés —identificado por las crónicas de la época como capitán o propio hermano del general John Norreys— agitaba victorioso el estandarte británico celebrando la inminente toma de la ciudad.
El oficial inglés instaba a sus tropas a culminar el asalto al grito de victoria. María Pita, cegada por la rabia, se abalanzó contra el militar con una ferocidad inusitada. Antes de que el inglés pudiera reaccionar, la coruñesa le atravesó el pecho con la pica, despeñándolo desde la muralla hacia el foso colmado de cascotes.
La contraofensiva de las mujeres coruñesas
Inmediatamente después de ejecutar al oficial enemigo, María Pita arrebató el estandarte inglés de sus manos crispadas y, elevando la voz por encima del estruendo de los cañones y los gritos de agonía, pronunció en gallego la inmortal proclama: «¡Quen teña honra, que me siga!» («¡Quien tenga honra, que me siga!»).
Aquel gesto electrizó a los extasiados defensores. El impacto psicológico de ver caer a su líder y perder la bandera sumió en la estupefacción a los asaltantes ingleses. Al mismo tiempo, una multitud de mujeres coruñesas, empujadas por el ejemplo de María Pita e Inés de Ben, irrumpieron en la brecha cargando pedruscos, aceite hirviendo, agua de cal y chuzos de hierro.
La acometida fue de una violencia devastadora. Los soldados españoles y los ciudadanos enardecidos arremetieron contra las tropas de la Corona británica, empujándolas pared abajo y causando una auténtica carnicería en el foso de la fortaleza. El asalto inglés había sido completamente sangriento y desastrosamente rechazado.
La humillación de Francis Drake y la debacle de la Contraarmada
El fracaso en la brecha de la Ciudad Alta destruyó la moral de la tropa enemiga y desarticuló los planes de Francis Drake. Durante los días posteriores, los coruñeses continuaron hostigando las posiciones enemigas con incursiones nocturnas y fuego de artillería. Las epidemias, la escasez de agua y la falta de disciplina comenzaron a hacer estragos en los campamentos de la Contraarmada.
El 18 de mayo de 1589, tras dos semanas de asedio infructuoso y tras haber sufrido más de mil quinientas bajas mortales en A Coruña, Francis Drake ordenó el levado de anclas y la retirada precipitada de su flota. Los barcos ingleses dejaron tras de sí un reguero de naufragios, embarcaciones incendiadas y cientos de prisioneros.
El desastre posterior en Lisboa y Azores
La debacle de A Coruña fue únicamente el preludio del desastre absoluto de la expedición inglesa. Drake puso rumbo a Lisboa para intentar alzar a la población portuguesa contra Felipe II, pero de nuevo la resistencia hispana y la total falta de apoyo popular derrotaron a las tropas de Norreys en las puertas de la capital portuguesa.
La Contraarmada emprendió un trágico regreso a Inglaterra mermada por el tifus, el hambre y los constantes ataques de los galeones españoles. De los 27.600 hombres que partieron de Plymouth, regresaron apenas la mitad. Cerca de cuarenta buques británicos se perdieron en la travesía. La reina Isabel I, indignada por el fracaso de la misión y las enormes pérdidas económicas, despojó a Francis Drake de sus mandos navales y lo relegó al ostracismo militar durante años.
El reconocimiento real y el legado de una heroína inmortal
La hazaña de María Pita no cayó en el olvido de la corte imperial. Enterado Felipe II de la heroica defensa de la plaza gallega, ordenó instruir un expediente de información para constatar la veracidad de los hechos.
En julio de 1596, el monarca concedió a Mayor Fernández de la Cámara y Pita una merced real equivalente a una pensión vitalicia con el grado y sueldo de «alférez de los ejércitos reales», además de otorgarle la licencia para exportar mulas desde Galicia a Portugal, un lucrativo privilegio comercial reservado a la alta nobleza y distinguidos servidores de la Corona.
María Pita falleció en 1643 a una edad avanzada para la época, habiendo sobrevivido a cuatro maridos y dejando una descendencia que perpetuó su memoria. Hoy en día, su monumental estatua de bronce preside la plaza principal de A Coruña, sosteniendo la pica en alto y sosteniendo el cuerpo inerte del oficial inglés a sus pies. Su gesto recuerda al mundo que, cuando las murallas de la Patria flaquean, es el honor de sus ciudadanos el que levanta fortalezas invencibles.
Cronología
- 8 de agosto de 1588: Dispersión y pérdidas de la Gran Armada española en los mares del Norte.
- 18 de abril de 1589: Zarpe de la Contraarmada inglesa desde Plymouth al mando de Francis Drake y John Norreys.
- 4 de mayo de 1589: Avistamiento de la flota inglesa desde las costas de A Coruña.
- 5 de mayo de 1589: Desembarco de las tropas británicas en la playa de Santa Lucía e inicio del asedio.
- 9 de mayo de 1589: Caída del barrio de la Pescadería tras feroces combates urbanos; repliegue a la Ciudad Alta.
- 10-13 de mayo de 1589: Emplazamiento de baterías inglesas y perforación de minas subterráneas contra las murallas.
- 14 de mayo de 1589: Voladura del baluarte, muerte de Gregorio de Rocamunde y gesta de María Pita abatiendo al alférez inglés.
- 18 de mayo de 1589: Fracaso definitivo del asedio y retirada de la flota de Francis Drake de la ría coruñesa.
- Junio de 1589: Derrota de la Contraarmada en Lisboa frente a las tropas hispano-portuguesas.
- Julio de 1596: Concesión por parte de Felipe II del sueldo y rango de alférez a María Pita por sus servicios a la Corona.
Enlaces para saber más
- Real Academia de la Historia (DB-e) – Biografía documentada de Mayor Fernández de la Cámara y Pita: https://dbe.rah.es/biografias/9463/mayor-fernandez-de-la-camara-y-pita
- Archivo General de Simancas (Ministerio de Cultura) – Documentación sobre mercedes y expedientes de la Guerra Anglo-Española: https://www.cultura.gob.es/archivos-ags.html
- Casa Museo María Pita (Concello da Coruña) – Colección permanente e historia del asedio de 1589: https://www.coruna.gal/museos/es/casa-museo-maria-pita
- Instituto de Historia y Cultura Naval (Armada Española) – Publicaciones e investigaciones sobre la Contraarmada: https://armada.defensa.gob.es/ArmadaPortal/page/Portal/ArmadaEspannola/cienciaorganos/prefLang-es/01ihcn
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Preguntas frecuentes
¿Existió realmente María Pita o se trata de una leyenda popular?
María Pita fue un personaje histórico absolutamente real. Su nombre verdadero era Mayor Fernández de la Cámara y Pita. Su existencia y su papel en el asedio de A Coruña de 1589 están documentados en actas municipales, testimonios judiciales de testigos presenciales y en los decretos firmados por el propio rey Felipe II conservados en el Archivo General de Simancas.
¿Qué frase exacta dijo María Pita durante el asedio?
La tradición popular y las crónicas transmiten que exclamó en gallego: «¡Quen teña honra, que me siga!» («¡Quien tenga honra, que me siga!»). Esta consigna movilizó de inmediato a los vecinos para contratacar e impedir que los ingleses consolidasen su posición tras la brecha en la muralla.
¿Qué le ocurrió a la flota de Francis Drake tras abandonar A Coruña?
Tras ser derrotado en A Coruña, Drake navegó hacia Lisboa para intentar desencadenar una insurrección contra España. Allí fue derrotado de nuevo por la guarnición hispano-portuguesa. La expedición inglesa se saldó con la pérdida de más de 12.000 hombres y decenas de barcos, marcando el declive militar del famoso corsario inglés.
¿Qué recompensa obtuvo María Pita por su acción militar?
Felipe II le otorgó una merced real que incluyó una pensión equivalente al salario de un alférez del ejército real español, así como la concesión de licencias comerciales exclusivas para el transporte e importación de ganado entre Galicia y Portugal.
Distinción entre hechos históricos y leyenda
Hecho Histórico:
La Contraarmada inglesa enviada en 1589 por Isabel I era superior en número de hombres a la Gran Armada española de 1588.
Leyenda / Mito:
Francis Drake conquistó e incendió por completo la ciudad de A Coruña. FALSO. Los ingleses solo pudieron ocupar la zona baja (la Pescadería) y fueron totalmente rechazados en la Ciudad Alta.
Hecho Histórico:
María Pita mató personalmente al oficial inglés que portaba el estandarte enemigo en lo alto de la muralla destruida.
Leyenda / Mito:
María Pita era una soldado profesional enrolada en la guarnición militar. FALSO. Era una ciudadana civil y comerciante coruñesa que tomó las armas impulsada por la muerte de su esposo durante el combate.
Hecho Histórico:
El rey Felipe II reconoció por escrito la valentía de María Pita y le concedió una pensión vitalicia oficial de la Corona.
Bibliografia consultada
Téllez Alarcia, Diego. Jaque al Rey: La expedición inglesa contra A Coruña y Lisboa en 1589. Madrid: Sílex Ediciones, 2021.
Fernández Duro, Cesáreo. Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón. Madrid: Real Academia de la Historia, 1972.
Armesto, Victoria. Galicia feudal y la defensa de A Coruña. Vigo: Editorial Galaxia, 1971.
Archivo General de Simancas. Sección de Guerra y Marina: Expedientes de mercedes y hojas de servicios del asedio de A Coruña (1589).