Francisco de Orellana: la increíble travesía del Amazonas.
Francisco de Orellana: hambre, bergantines improvisados y una travesía extraordinaria por el Amazonas en busca de El Dorado
Tabla de contenido
Francisco de Orellana y el Amazonas: la expedición imposible en busca de El Dorado
Hay viajes que nacen de un plan y terminan convertidos en una aventura completamente distinta. La expedición de Francisco de Orellana por el Amazonas pertenece a esa categoría.
En 1541, Orellana partió junto a Gonzalo Pizarro hacia el interior de la actual región amazónica. El objetivo estaba relacionado con una de las grandes obsesiones de los conquistadores del siglo XVI: encontrar las riquezas que se suponía escondía El Dorado.
Pero la expedición pronto se convirtió en una lucha por sobrevivir.
Los hombres tuvieron que enfrentarse a los Andes, al hambre, a los rápidos, a una selva prácticamente desconocida para ellos y a un río de dimensiones que resultaban difíciles de comprender desde la perspectiva europea de la época.
En ese contexto, Orellana terminó embarcándose con varias decenas de hombres en unas embarcaciones construidas durante la propia expedición. Lo que comenzó como una búsqueda de alimentos terminó llevando a los españoles desde la cuenca amazónica hasta el océano Atlántico.
La travesía de 1541-1542 se convirtió así en uno de los episodios más extraordinarios de la exploración española del siglo XVI.
Y buena parte de lo que sabemos procede de un testigo excepcional: fray Gaspar de Carvajal, dominico que acompañó a Orellana y dejó escrita una relación de aquel viaje. La obra constituye una de las principales fuentes primarias para reconstruir la expedición.

El punto de partida: la búsqueda de El Dorado
La historia de Orellana está inseparablemente ligada al mito de El Dorado.
Durante las primeras décadas de la presencia española en América circularon numerosas noticias sobre territorios extraordinariamente ricos situados en el interior del continente. Aquellas informaciones, deformadas y mezcladas con expectativas, relatos indígenas e imaginación europea, alimentaron numerosas expediciones.
Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco Pizarro, organizó una expedición desde Quito hacia las regiones orientales.
Orellana participó inicialmente como uno de sus capitanes.
El objetivo no era navegar el Amazonas hasta el Atlántico. La expedición tenía otro propósito: internarse hacia las tierras de la vertiente oriental de los Andes, explorar nuevos territorios y localizar las riquezas que las noticias disponibles situaban en aquellas regiones.
La zona de los Quijos, en la cuenca del Napo, constituía uno de los espacios relacionados con aquella exploración. La documentación y estudios conservados en la Biblioteca Nacional de España sitúan allí una parte fundamental de las primeras etapas del viaje.
Pero la realidad resultó mucho más dura que las expectativas.
Los Andes antes del Amazonas
Antes de enfrentarse al gran río, los expedicionarios tuvieron que atravesar un territorio extraordinariamente difícil.
El recorrido desde la región andina hacia las tierras bajas implicaba superar desniveles, torrentes y pasos complicados. El frío de las alturas fue dando paso progresivamente al calor y la humedad de la Amazonia.
La marcha se hizo lenta.
Los hombres padecieron hambre y agotamiento. La expedición perdió buena parte de su capacidad para transportar provisiones y continuar avanzando por tierra.
Finalmente alcanzaron el sistema fluvial que les permitiría continuar.
Fue entonces cuando una expedición terrestre comenzó a transformarse en una aventura fluvial.
El bergantín San Pedro
Uno de los episodios fundamentales fue la construcción de una embarcación.
Según la documentación histórica reunida por la Biblioteca Nacional de España, los expedicionarios construyeron una embarcación conocida como San Pedro para permitir que Orellana realizara una descubierta río abajo en busca de alimentos y ayuda.
La idea inicial no consistía necesariamente en emprender una travesía completa del continente.
Orellana debía avanzar por el río, encontrar alimentos y regresar con ayuda para el grupo principal.
Pero el Amazonas no iba a permitir un viaje de ida y vuelta tan sencillo.
La corriente arrastraba la embarcación.
Y cuanto más avanzaban, más difícil resultaba regresar contra el curso del río.
26 de diciembre de 1541: comienza la aventura
El 26 de diciembre de 1541 constituye una de las fechas fundamentales de la expedición.
Orellana inició la navegación acompañado por varias decenas de hombres. Entre ellos viajaba fray Gaspar de Carvajal, que acabaría convirtiéndose en el principal cronista de la aventura.
Lo que encontraron fue un mundo radicalmente diferente al europeo.
El río era inmenso.
Los bosques parecían no tener fin.
La navegación estaba llena de obstáculos.
Troncos flotantes, rocas, rápidos y corrientes complicaban el avance. A ello se añadían el hambre y la incertidumbre sobre lo que encontrarían río abajo.
La relación de Carvajal permite conocer algunos detalles especialmente duros de aquella situación.
Los alimentos comenzaron a escasear hasta extremos desesperados. La propia crónica describe el consumo de elementos que normalmente no habrían formado parte de la alimentación de aquellos hombres, incluidos cueros y suelas de zapatos cocidos.
La aventura empezaba a parecerse más a una lucha por la supervivencia que a una expedición en busca de riquezas.
¿Por qué no regresaron junto a Gonzalo Pizarro?
Aquí aparece uno de los grandes puntos de controversia de la historia.
Orellana y sus hombres no regresaron con las provisiones esperadas.
En lugar de eso, continuaron río abajo.
Desde la perspectiva de Gonzalo Pizarro, aquello podía interpretarse como un abandono deliberado.
Orellana, por su parte, sostuvo una versión diferente de los acontecimientos.
El episodio acabaría provocando una disputa política y judicial de enorme importancia.
La cuestión central era sencilla de formular, pero difícil de resolver: ¿Orellana había abandonado deliberadamente a Pizarro o la corriente y las circunstancias habían hecho imposible el regreso?
La fuente fundamental para estudiar esta cuestión es precisamente la relación de Gaspar de Carvajal, complementada por otra documentación de la época.
Por eso resulta especialmente importante no presentar como hecho indiscutible una interpretación que pertenece al terreno del debate histórico.
El Amazonas se convierte en el camino
Mientras el grupo de Orellana continuaba avanzando, el río dejó de ser un obstáculo y se convirtió en su única vía posible.
La expedición pasó por diferentes territorios y estableció contacto con poblaciones indígenas.
En determinados lugares pudieron conseguir alimentos y recuperar fuerzas.
Pero regresar seguía siendo extremadamente difícil.
El río conducía hacia el este.
Y Orellana continuó siguiendo su curso.
La expedición había dejado atrás la lógica inicial de la búsqueda de El Dorado.
Ahora la prioridad era sobrevivir y encontrar una salida.
Un río que los europeos apenas conocían
Para comprender la dimensión de la aventura hay que recordar la perspectiva de los protagonistas.
Los europeos del siglo XVI no disponían de mapas modernos de la cuenca amazónica.
No conocían la verdadera extensión del sistema fluvial.
No podían calcular con precisión dónde terminaría el río.
Y tampoco tenían una visión completa de las costas atlánticas a las que finalmente llegarían.
Cada jornada de navegación significaba avanzar hacia un territorio que, desde su punto de vista, estaba lleno de incógnitas.
La Biblioteca Nacional de España describe precisamente aquella travesía como uno de los viajes más extraordinarios realizados durante ese periodo de exploración americana.
Las amazonas: entre crónica y mito
Uno de los episodios más famosos de la expedición es el encuentro descrito por Gaspar de Carvajal con unas mujeres guerreras.
Según su relato, los españoles se enfrentaron a grupos indígenas en los que las mujeres participaron activamente en el combate.
Carvajal relacionó aquellas mujeres con las amazonas de la tradición clásica.
De ahí surgiría el nombre con el que posteriormente se conocería el gran río.
Pero aquí debemos separar cuidadosamente la fuente de la interpretación.
Que Carvajal describiera mujeres guerreras es un hecho documental relacionado con su crónica.
Que aquellas mujeres fueran literalmente las amazonas de la tradición grecolatina es otra cuestión.
La comparación pertenece al universo cultural del cronista europeo.
La literatura y la historiografía posteriores han estudiado ampliamente este proceso de identificación entre las observaciones americanas y las referencias clásicas europeas.
Es uno de los mejores ejemplos de cómo una expedición histórica puede convertirse posteriormente en una mezcla de hechos, interpretaciones y leyendas.
El papel de fray Gaspar de Carvajal
Sin Carvajal conoceríamos mucho menos sobre aquella expedición.
Fray Gaspar de Carvajal acompañó a Orellana y redactó una relación del viaje.
Su texto describe territorios, poblaciones, combates, navegación y las dificultades sufridas por los expedicionarios.
No es una fuente neutral en el sentido moderno.
Carvajal formaba parte de la expedición y escribió desde la perspectiva de un protagonista.
Precisamente por eso debe leerse críticamente.
Pero continúa siendo una fuente primaria fundamental.
La Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande de las Amazonas fue editada posteriormente por distintos investigadores. Entre las ediciones de referencia se encuentra la preparada por Jorge Hernández Millares y publicada por el Fondo de Cultura Económica en 1955.
La llegada al Atlántico
Tras recorrer el gigantesco sistema fluvial, Orellana y los supervivientes consiguieron alcanzar el océano Atlántico en 1542.
Habían comenzado su aventura buscando riquezas y alimentos.
Terminaban protagonizando una de las grandes travesías de exploración del siglo XVI.
La importancia histórica de aquel viaje no reside únicamente en haber recorrido el Amazonas.
También reside en las circunstancias.
No fue una expedición cuidadosamente planificada para completar una ruta fluvial conocida.
Fue, en buena medida, una navegación condicionada por la necesidad, la corriente y la supervivencia.
Y precisamente ahí reside buena parte de su extraordinaria dimensión histórica.
De explorador a acusado
La aventura no terminó cuando Orellana llegó al Atlántico.
Al regresar al ámbito de las autoridades españolas, tuvo que defenderse de las acusaciones relacionadas con su separación de Gonzalo Pizarro.
La disputa tuvo consecuencias políticas y jurídicas.
Orellana consiguió finalmente autorización para organizar una nueva expedición hacia la región amazónica.
La documentación conservada en el Archivo General de Indias permite comprobar que el proyecto posterior fue una empresa mucho más compleja de lo que podría sugerir el relato heroico tradicional.
En 1545 aparece documentada la armada de Orellana destinada al Amazonas. PARES conserva, entre otros documentos, el registro de la visita realizada a sus navíos en Sanlúcar de Barrameda.
También existe documentación relativa a la falta de provisiones de aquella armada.
Estos documentos permiten contemplar al personaje más allá de la leyenda: como un hombre que tuvo que enfrentarse también a problemas financieros, logísticos y administrativos.
Una segunda expedición que terminó en tragedia
Orellana regresó al proyecto amazónico.
Pero esta segunda empresa no tuvo el mismo desenlace.
La nueva expedición partió en condiciones difíciles y acabó fracasando.
Francisco de Orellana murió en 1546 durante aquella aventura.
Así terminó la vida de un hombre que había pasado de capitán de una expedición peruana a protagonista de una de las navegaciones más extraordinarias del siglo XVI.
Su muerte cerró una historia marcada por la exploración, la supervivencia, las disputas políticas y una constante búsqueda de territorios y riquezas.
Curiosidades poco conocidas sobre Francisco de Orellana
El nombre del Amazonas está relacionado con su expedición
El nombre Amazonas quedó asociado a las mujeres guerreras descritas por Carvajal y a la tradición clásica de las amazonas.
No significa que los españoles hubieran descubierto una sociedad idéntica a la de la mitología griega.
Es una denominación surgida de la interpretación cultural que los cronistas hicieron de lo que encontraron.
El primer objetivo no era recorrer el Amazonas completo
Esta es una de las grandes diferencias entre la realidad histórica y la imagen popular.
Orellana no salió inicialmente con la misión de realizar una travesía integral del Amazonas.
La navegación comenzó vinculada a la necesidad de encontrar alimentos y ayuda para la expedición de Gonzalo Pizarro.
La dimensión de la aventura fue creciendo a medida que los acontecimientos obligaban a continuar río abajo.
El Archivo General de Indias conserva documentación directa sobre Orellana
La historia no depende únicamente de las crónicas narrativas.
PARES conserva documentación relacionada directamente con Orellana y su segunda expedición.
Entre ella figura la visita de su armada en Sanlúcar de Barrameda en 1545 y documentación sobre sus problemas de abastecimiento.
Esto resulta especialmente valioso porque permite contrastar el relato de la expedición con documentos administrativos contemporáneos.
El viaje empezó en un contexto de extrema escasez
La imagen romántica del conquistador aventurero oculta una realidad mucho más dura.
La documentación y el relato de Carvajal hablan de hambre, agotamiento, dificultades de navegación y supervivencia.
La expedición estuvo muy lejos de ser una navegación cómoda por un río tropical.
Fue una lucha constante contra un entorno que los europeos conocían muy poco.
¿Descubrimiento o exploración?
Utilizar el verbo «descubrir» exige cierta cautela.
El Amazonas ya era conocido y habitado por numerosas sociedades indígenas mucho antes de la llegada de los españoles.
Desde la perspectiva de la historia europea, Orellana protagonizó una expedición fundamental para el conocimiento europeo del gran río y para la cartografía posterior de la región.
Pero no fue el «descubrimiento» de un territorio vacío.
Esta distinción es esencial para una narración histórica rigurosa.
Los protagonistas europeos penetraron en un espacio geográfico y humano que ya tenía sus propias poblaciones, redes, culturas y conocimientos.
Por ello, resulta más preciso hablar de la exploración europea del Amazonas que presentar el territorio como una tierra desconocida para quienes ya vivían en ella.
El legado de una expedición imposible
Francisco de Orellana no encontró El Dorado.
No regresó con las riquezas fabulosas que habían alimentado la imaginación de tantos exploradores.
Pero consiguió algo que, desde la perspectiva histórica, terminó siendo mucho más trascendente.
Él y los hombres que le acompañaron recorrieron por primera vez para los europeos una parte fundamental del gran sistema amazónico y alcanzaron el Atlántico después de una travesía extraordinaria.
Lo hicieron en condiciones extremas, utilizando embarcaciones construidas durante la propia expedición y dependiendo en buena medida de la corriente del río para continuar.
La historia de Orellana no necesita exageraciones.
La realidad ya es suficientemente extraordinaria.
Un grupo de hombres salió de los Andes buscando comida y riquezas.
Construyó sus propias embarcaciones.
Se internó en uno de los mayores sistemas fluviales del planeta.
Sobrevivió a hambre, ataques, rápidos y enfermedades.
Y terminó saliendo al océano.
Todo ello en pleno siglo XVI.
Sin mapas modernos.
Sin motores.
Sin comunicaciones.
Y sin saber con certeza qué encontrarían al final del río.
Quizá por eso la expedición de Francisco de Orellana sigue siendo una de las grandes historias de exploración de la España del siglo XVI.
Cronología
1539-1540 — Preparación y contexto de la expedición
La exploración de las regiones orientales de los Andes se integra en la búsqueda de nuevos territorios y riquezas vinculada al mito de El Dorado.
1540-1541 — Expedición de Gonzalo Pizarro
Orellana participa en la expedición que parte desde la región de Quito hacia el territorio oriental de los Andes. Las dificultades del terreno y del abastecimiento marcan la marcha.
26 de diciembre de 1541 — Inicio de la navegación de Orellana
Orellana inicia la navegación acompañado por varias decenas de hombres, entre ellos fray Gaspar de Carvajal, utilizando el bergantín construido durante la expedición.
1542 — Descenso del Amazonas
La expedición continúa río abajo, atraviesa diferentes territorios indígenas y supera enormes dificultades de navegación y abastecimiento.
1542 — Llegada al Atlántico
Orellana y los supervivientes alcanzan el océano Atlántico después de recorrer el gran sistema fluvial.
1543-1544 — Defensa de Orellana
El capitán debe afrontar las consecuencias de la disputa con Gonzalo Pizarro y defender su actuación.
1544-1545 — Preparación de una nueva expedición
Orellana organiza una nueva armada destinada al Amazonas. La documentación del Archivo General de Indias registra las dificultades de abastecimiento y organización.
1545-1546 — Segunda expedición
La nueva empresa fracasa en sus objetivos.
1546 — Muerte de Francisco de Orellana
Orellana muere durante la segunda expedición amazónica.
Enlaces para saber más
- Archivo General de Indias / PARES — Armada de Francisco de Orellana (1545): Consultar el documento original en PARES
- PARES — Falta de provisiones de la armada de Orellana: Consultar la documentación sobre el abastecimiento
- Archivo General de Indias — Fondos documentales: Consultar los fondos del Archivo General de Indias
- Archivo General de Indias — Presentación institucional: Información oficial del Archivo General de Indias
- Biblioteca Nacional de España — Estudios y documentación sobre Orellana y la exploración amazónica: Consultar la documentación bibliográfica de la BNE
- Gaspar de Carvajal — Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande de las Amazonas: Consultar referencia bibliográfica de la obra
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Preguntas frecuentes
¿Quién fue Francisco de Orellana?
Francisco de Orellana fue un capitán y explorador español del siglo XVI, conocido principalmente por la expedición que realizó entre 1541 y 1542 y que terminó con la primera navegación europea documentada de una parte fundamental del Amazonas hasta el océano Atlántico.
¿Qué buscaba Francisco de Orellana en el Amazonas?
La expedición estaba relacionada inicialmente con la búsqueda de territorios y riquezas asociadas al mito de El Dorado. Orellana participó en la expedición de Gonzalo Pizarro hacia las regiones orientales de los Andes.
¿Orellana quería recorrer todo el Amazonas?
No. La expedición no comenzó con el objetivo de realizar una travesía completa del Amazonas. Orellana recibió inicialmente la misión de avanzar por el río para buscar alimentos y ayuda para la expedición de Pizarro. Las circunstancias terminaron conduciéndole mucho más lejos de lo previsto.
¿Cuándo comenzó el viaje de Orellana por el Amazonas?
La navegación de Orellana comenzó el 26 de diciembre de 1541, según la documentación recogida por la Biblioteca Nacional de España.
¿Quién acompañó a Orellana?
Entre sus acompañantes se encontraba fray Gaspar de Carvajal, dominico que dejó una relación escrita de la expedición y constituye una de las fuentes primarias fundamentales para conocer el viaje.
¿Cómo eran los barcos de Orellana?
Los expedicionarios construyeron embarcaciones de madera durante la propia expedición, entre ellas el bergantín conocido como San Pedro. Estas embarcaciones permitieron continuar la navegación por el sistema fluvial amazónico.
¿Orellana descubrió realmente el Amazonas?
Desde una perspectiva histórica rigurosa, es preferible hablar de exploración europea del Amazonas. El río y sus territorios ya eran conocidos y habitados por numerosas sociedades indígenas. Orellana protagonizó una expedición fundamental para el conocimiento europeo del gran sistema fluvial.
¿Existieron realmente las amazonas que describe Carvajal?
Carvajal relató encuentros con mujeres guerreras y las relacionó con las amazonas de la tradición clásica. El testimonio pertenece a una fuente histórica primaria, pero la identificación de esas mujeres con las amazonas mitológicas es una interpretación cultural del cronista y debe distinguirse del hecho documentado.
¿Encontró Orellana El Dorado?
No. La expedición no encontró las riquezas legendarias de El Dorado. Su principal resultado histórico fue la extraordinaria travesía fluvial que llevó a Orellana hasta el Atlántico.
¿Qué pasó con Francisco de Orellana después de llegar al Atlántico?
Orellana tuvo que defenderse de las acusaciones derivadas de su separación de Gonzalo Pizarro. Posteriormente organizó una nueva expedición hacia el Amazonas, documentada en los fondos del Archivo General de Indias. Murió en 1546 durante aquella segunda empresa.
Distinción entre hechos y leyenda
Hechos documentados
- Francisco de Orellana participó en la expedición de Gonzalo Pizarro hacia las regiones orientales de los Andes.
- La expedición sufrió graves problemas de abastecimiento y condiciones extremas de marcha.
- Los expedicionarios construyeron embarcaciones para continuar por los ríos.
- Orellana inició la navegación el 26 de diciembre de 1541.
- Fray Gaspar de Carvajal acompañó la expedición y escribió una relación del viaje.
- Orellana y sus hombres continuaron río abajo hasta alcanzar el océano Atlántico en 1542.
- La expedición tuvo contactos y enfrentamientos con diferentes poblaciones indígenas.
- Orellana tuvo posteriormente que defender su actuación frente a las acusaciones relacionadas con Gonzalo Pizarro.
- En 1545 existe documentación oficial sobre una nueva armada de Orellana destinada al Amazonas.
- Orellana murió en 1546 durante su segunda expedición.
Hipótesis e interpretaciones históricas
- La cuestión de hasta qué punto Orellana pudo o no regresar junto a Gonzalo Pizarro sigue siendo fundamental para interpretar la disputa entre ambos.
- La identificación exacta de determinados pueblos y lugares mencionados por Carvajal presenta dificultades debido a las denominaciones utilizadas en las fuentes del siglo XVI.
- La reconstrucción exacta de algunos tramos de la ruta requiere combinar crónicas, cartografía histórica, geografía y documentación posterior.
Leyendas y tradiciones
- El Dorado fue una construcción legendaria alimentada por diferentes noticias, expectativas y relatos sobre riquezas americanas. No existía necesariamente como el reino fabuloso descrito por la imaginación europea.
- Las amazonas descritas por Carvajal dieron nombre al gran río en la tradición europea, pero no deben confundirse automáticamente con las amazonas de la mitología grecolatina.
- Las versiones populares que presentan a Orellana como un aventurero que decidió deliberadamente abandonar a Pizarro para conquistar el Amazonas simplifican una controversia histórica mucho más compleja.
- La imagen de una expedición atravesando voluntariamente un río perfectamente conocido también es anacrónica: los protagonistas avanzaron por un territorio cuya geografía desconocían en gran medida.
Bibliografia consultada
Biblioteca Nacional de España. Materiales y estudios sobre exploración americana y Francisco de Orellana, incluyendo documentación relativa a la expedición de 1540-1542 y al manuscrito de Carvajal.
Archivo General de Indias / PARES. Armada de Francisco de Orellana: visita y salida de navíos, 1545. Signatura: PATRONATO,258,N.2,G.1,R.1.
Archivo General de Indias / PARES. Falta de provisiones de la armada de Francisco de Orellana, 1545. Signatura: PATRONATO,258,N.2,G.1,R.2.
Archivo General de Indias. Fondos documentales del Consejo de Indias y de la Casa de la Contratación, esenciales para el estudio de las expediciones españolas en América.
Fernández de Oviedo, Gonzalo. Historia general y natural de las Indias. Fuente contemporánea relevante para contextualizar las primeras noticias sobre la expedición.